Pollo a la parrilla marinado, tierno y jugoso, a la brasa o al horno

El pollo a la parrilla es un plato tan sencillo como sabroso, perfecto tanto para las comidas en familia como para las barbacoas al aire libre. Un buen adobo de ajo, limón y especias penetra en la carne, la vuelve tierna y aromática, y el asado le aporta esa costra dorada irresistible.

¿El secreto de un pollo jugoso? Dejarlo marinar el tiempo suficiente y no pasarte con la cocción. Empieza a fuego medio para que el interior se haga bien, y sube la temperatura al final para conseguir esa costra bien dorada.

Pollo a la parrilla marinado, tierno y jugoso, a la brasa o al horno

Piezas de pollo marinadas con ajo, limón y especias, asadas hasta conseguir una costra dorada y un interior tierno y jugoso.
مدة التحضير 30 minutos
مدة الطهي 35 minutos
الوقت الكلي 1 hora 5 minutos
عدد الحصص: 4 personas

المقادير
  

  • 1 pollo troceado o muslos de pollo
  • 5 dientes de ajo machacados
  • El zumo de 2 limones
  • 1 cucharada de pimentón
  • 1 cucharadita de comino y cilantro molidos
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
  • 1 manojo de perejil picado

Method
 

  1. Prepara el adobo mezclando el ajo, el zumo de limón, el pimentón, el comino, el cilantro, la sal, la pimienta, el aceite de oliva y el perejil.
  2. Cubre bien las piezas de pollo y déjalas reposar en la nevera al menos 2 horas (o toda la noche, mucho mejor).
  3. Precalienta la parrilla o el horno a temperatura media.
  4. Asa el pollo dándole la vuelta y pincelándolo con el resto del adobo, hasta que esté hecho y bien dorado.
  5. Sube la temperatura los últimos minutos para conseguir una costra dorada y crujiente.
  6. Deja reposar el pollo unos instantes y sírvelo con arroz, patatas o una ensalada.

ملاحظات

Dejar marinar el pollo el tiempo suficiente es el verdadero secreto del sabor y la ternura.
No te pases con la cocción para que la carne no se reseque.
Deja reposar el pollo después de asarlo para que conserve todos sus jugos.

Los secretos de un adobo que penetra la carne

Todo está en el tiempo y la sal. Machaca el ajo con una pizca de sal hasta lograr una pasta que se agarre a la carne en lugar de resbalar, y añade el zumo de limón solo al final: si su acidez actúa demasiado tiempo, cuece la superficie del pollo y lo reseca. Antes de adobar, haz unos cortes ligeros en los muslos con el cuchillo para que la mezcla entre en profundidad. Cuando el tiempo lo permite, lo dejo adobar toda la noche en la nevera, y saco el pollo media hora antes de cocinarlo para que pierda el frío y se haga de forma uniforme. No escatimes en aceite de oliva: es el que transporta las especias y evita que se pegue.

Adaptar el adobo a tu gusto

Esta receta es una base que admite variaciones. Para una nota marroquí más marcada, añade ras el hanout, o un poco de azafrán y jengibre, y te acercarás al aroma del pollo asado tradicional. A quien le gusta el picante puede subir el pimentón rojo molido o disolver una cucharada de harissa en la mezcla. Si no tienes limón, el vinagre o el yogur cumplen su función; el yogur, sobre todo, da una carne más tierna porque su acidez es más suave. Puedes cambiar el perejil por cilantro fresco, o juntar los dos. En cuanto a la pieza, prefiero los muslos a las pechugas: aguantan el calor sin resecarse.

Cómo servirlo en la mesa

El pollo a la parrilla agradece a su lado un toque fresco y ácido. En mi casa lo acompaño siempre con una ensalada de cebolla roja y tomate aliñada con unas gotas de limón, y una salsa ligera de ajo hecha con yogur, ajo machacado y una pizca de comino. Para una comida familiar lo sirvo sobre arroz amarillo al azafrán o con patatas asadas al horno sazonadas con las mismas especias del adobo, para que los sabores se respondan. En verano basta con pan caliente y unas verduras a la brasa, pimientos y calabacín. Una pizca de perejil fresco y una rodaja de limón al servir reavivan todo el plato.

Conservarlo y recalentarlo sin que se reseque

El pollo a la parrilla se conserva tres días en la nevera en un recipiente hermético. La mejor manera de devolverle la vida no es el microondas, que lo reseca, sino el horno a baja temperatura: añade un chorrito de agua o caldo en el fondo de la fuente, cúbrelo con papel de aluminio y caliéntalo unos minutos. También puedes congelarlo crudo y ya adobado; ganará sabor mientras se descongela despacio en la nevera. Y si preparas una comida con antelación, sazona las piezas la víspera y déjalas reposar, luego ásalas en el último momento: es mucho mejor que cocinarlas antes y recalentarlas después.

Preguntas frecuentes

¿Cómo consigo un pollo jugoso?

Déjalo marinar el tiempo suficiente, ásalo a fuego medio sin pasarte con la cocción y déjalo reposar antes de servir.

¿Mejor al horno o a la brasa?

Ambos quedan estupendos: la brasa aporta un delicioso sabor ahumado, mientras que el horno es más fácil y limpio.

¿Con qué acompaño el pollo a la parrilla?

Con arroz, patatas asadas, o una ensalada verde y una salsa de ajo.

¿Cuánto tiempo hay que marinar el pollo?

Dos horas bastan para el sabor, pero una noche entera en la nevera da un resultado más profundo y tierno. Evita pasar de un día para que la acidez del limón no cueza la superficie de la carne.

¿Cómo sé que el pollo está hecho sin resecarlo?

Un jugo transparente al pinchar la parte más gruesa es buena señal, y con un termómetro el centro debe alcanzar los 74 °C. Un ligero tono rosado junto al hueso no siempre significa que esté poco hecho.

¿Por qué se pega el pollo a la parrilla?

Casi siempre porque la parrilla no está bastante caliente o porque le das la vuelta demasiado pronto. Deja que se forme la costra y se soltará solo; engrasa ligeramente las barras antes de empezar.

Foto: Wikimedia Commons — CC BY-SA

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