Sfenj marroquí crujiente: la receta infalible
El sfenj es, sin más, el olor de las mañanas en Marruecos. Una masa sencilla, sin huevo ni leche, que se sumerge en el aceite: se hincha y queda tierna por dentro y crujiente por fuera. Se vende en los callejones, ensartado en cordeles, y se come bien caliente con azúcar o miel y un vaso de té.
Su secreto está en dos cosas: una masa muy blanda y pegajosa y un aceite bien caliente. No temáis a esa masa tan suelta, es justo lo que le da al sfenj su ligereza y esos huecos tan bonitos.

Sfenj marroquí crujiente: la receta infalible
المقادير
Method
- Disuelve la levadura en un poco de agua tibia.
- Mezcla la harina y la sal, añade la levadura y el agua poco a poco y amasa una masa blanda y pegajosa, trabajándola bien.
- Cubre la masa y déjala fermentar hasta que doble su volumen (alrededor de una hora).
- Úntate las manos con aceite, toma una bola de masa y haz un agujero en el centro para formar un aro.
- Fríe los aros en aceite caliente, dándoles la vuelta, hasta que queden dorados e hinchados.
- Escúrrelos sobre papel absorbente y sírvelos calientes con azúcar o miel.
ملاحظات
Un aceite bien caliente evita que los buñuelos absorban demasiada grasa.
El sfenj se come caliente y recién frito, porque con el tiempo pierde su textura crujiente.
Los secretos de un sfenj ligero y bien alveolado
La levadura es aquí tu primera aliada. Disuélvela en agua tibia, nunca caliente, porque el agua hirviendo la mata y el sfenj sale pesado. Amasa la masa más tiempo del que crees necesario: ese trabajo desarrolla la red capaz de atrapar el aire y de crear esos agujeros característicos. No añadas harina cuando la masa se pegue a las manos; úntalas con un poco de aceite. Déjala levar en un sitio cálido, lejos de las corrientes, hasta que duplique de verdad su volumen, no solo que suba un poco. Masa blanda y pegajosa y levadura viva: dos condiciones con las que no se transige.
Variantes y sustituciones en la masa
Puedes sustituir una parte de la harina blanca por sémola fina: así el sfenj gana en crujiente y queda algo más firme. Quien lo prefiere aún más aéreo añade una cucharadita de azúcar a la masa, lo que despierta la levadura y dora antes la superficie. Algunos cocineros echan una pizca de agua de azahar al agua del amasado, y ese perfume delicado recuerda enseguida las mañanas de fiesta. Si no tienes levadura instantánea, la levadura fresca funciona bien duplicando más o menos la cantidad. La sal, eso sí, sigue siendo imprescindible para que el sabor no quede soso.
Cómo servir el sfenj
El sfenj se come caliente, y esa regla no se discute. Espolvoréalo con azúcar mientras todavía gotea, o sumérgelo en miel líquida tibia para que la absorba bien. En muchas casas se parte y se baña en miel y mantequilla a la vez, y se convierte en un desayuno completo. Sírvelo siempre con un vaso de té con menta bien caliente, cuyo ligero amargor equilibra el dulzor. Hay quien lo prefiere al natural, sin nada: bastan su calor y su esponjosidad. Y para un toque más actual, un hilo de miel con unas semillas de sésamo tostado queda delicioso.
Conservación y recalentado
El sfenj está en su mejor momento en los primeros minutos tras la fritura, pero si te sobra, guárdalo en una bolsa de papel o un paño limpio en lugar de un recipiente hermético, para que la humedad no se acumule y lo ablande. Aguanta bien el mismo día; al día siguiente pierde su crujiente. Para recalentarlo, evita el microondas, que lo deja gomoso: unos minutos en el horno tibio o en una sartén seca le devuelven algo de vida. También puedes congelar los sfenj fritos una vez fríos y luego recalentarlos directamente en el horno sin descongelarlos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi sfenj absorbe tanto aceite?
Porque el aceite no está lo bastante caliente. Sube un poco el fuego para que el sfenj se hinche en cuanto entra.
¿Se puede añadir huevo a la masa?
El sfenj tradicional se hace sin huevo, pero algunos lo añaden para una textura más rica, con un resultado algo distinto.
¿Con qué se sirve el sfenj?
Con azúcar, miel o mermelada, y siempre acompañado de un vaso de té con menta.
¿A qué temperatura debe estar el aceite para freír?
Un aceite de medio caliente a caliente, en torno a 170-180 °C. Pruébalo con un trocito de masa: debe subir e hincharse en pocos segundos sin quemarse.
¿Por qué no leva bien mi masa?
Casi siempre porque el agua estaba demasiado caliente y mató la levadura, o porque la habitación está fría. Usa solo agua tibia y deja reposar la masa en un rincón cálido el tiempo suficiente.
¿Se puede preparar la masa la noche anterior?
Sí, amásala y déjala toda la noche en la nevera. Sácala por la mañana para que vuelva a temperatura ambiente antes de formarla y freírla: será más fácil de trabajar y tendrá un sabor más profundo.
Foto: Wikimedia Commons — CC BY-SA





