Pasta con tomate a la italiana, lista en un momento

La pasta con tomate es la prueba de que lo sencillo puede ser más rico que lo complicado. Buenos tomates, ajo, aceite de oliva y un poco de albahaca, y tienes un auténtico plato italiano en un abrir y cerrar de ojos. Es la cena salvadora para esas noches en las que no tienes ni tiempo ni ganas de complicarte.

El secreto del sabor está en cocinar el ajo a fuego suave sin que se queme, y en dejar que la salsa reduzca un poco. Reserva siempre un poco del agua de cocción de la pasta: ayuda a que la salsa se adhiera bien a los espaguetis.

Pasta con tomate a la italiana, lista en un momento

Espaguetis con una salsa de tomate fácil, ajo, aceite de oliva y albahaca. Un clásico italiano que se prepara en minutos con muy pocos ingredientes.
مدة التحضير 10 minutos
مدة الطهي 20 minutos
الوقت الكلي 30 minutos
عدد الحصص: 3 personas

المقادير
  

  • 300 g de espaguetis
  • Una lata de tomate pelado o 4 tomates frescos rallados
  • 3 dientes de ajo en láminas
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de azúcar (para equilibrar la acidez)
  • Albahaca fresca o seca
  • Sal y pimienta
  • Parmesano rallado para servir

Method
 

  1. Cuece los espaguetis en agua con sal hasta que estén al dente, conservando una ligera firmeza, y reserva un poco del agua de cocción.
  2. En una sartén, calienta el aceite de oliva y sofríe el ajo a fuego suave hasta que desprenda su aroma, sin dejar que se queme.
  3. Añade el tomate, el azúcar, la sal y la pimienta, y deja que la salsa se cocine hasta que reduzca ligeramente.
  4. Incorpora la albahaca y luego mezcla los espaguetis con la salsa y un poco del agua de cocción hasta que queden bien cubiertos.
  5. Déjalo al fuego un minuto, hasta que la salsa se adhiera bien a la pasta.
  6. Sírvelo bien caliente con parmesano y unas hojas de albahaca.

ملاحظات

El agua de cocción de la pasta ayuda a que la salsa se adhiera a los espaguetis.
Una pizca de azúcar equilibra la acidez del tomate.
No cocines demasiado la pasta; déjala al dente.

Las claves de una salsa de tomate bien hecha

Todo empieza por el ajo. Déjalo dorar despacio en el aceite de oliva, solo hasta que tome un tono rubio y suelte su aroma; si se quema amarga y ya no hay forma de salvar la salsa. Elige tomates bien maduros o una buena lata de tomate pelado, porque una salsa tan sencilla delata enseguida un ingrediente mediocre. La cucharadita de azúcar no endulza: equilibra la acidez del tomate, sobre todo fuera de temporada. Deja que la salsa cueza sin prisa para que reduzca y espese. Y el paso que muchos olvidan: guarda un cucharón del agua de cocción de la pasta antes de escurrirla, ese es el secreto para que ligue.

Variantes y sustituciones según lo que tengas

Los espaguetis no son obligatorios: los penne o los fusilli retienen igual de bien la salsa. Si falta albahaca fresca usa la seca, pero añádela pronto con el tomate para que se ablande, o prueba un poco de orégano para cambiar de registro. A quien le guste el picante puede echar una guindilla pequeña junto con el ajo. Para una versión sin parmesano, unas aceitunas negras picadas o un puñado de nueces molidas aportan una profundidad estupenda. En cuanto al tomate pelado de lata, sustituye perfectamente al fresco fuera de temporada y da un rojo intenso y constante.

Cómo servirla y con qué acompañarla

Sírvela en un plato caliente, porque la pasta se enfría rápido y el queso se cuaja en cuanto el plato está frío. Añade el parmesano y las hojas de albahaca en el último momento, sobre el plato y no en la cazuela. Una simple ensalada verde con limón y aceite de oliva equilibra la untuosidad, y una rebanada de pan tostado frotado con ajo la acompaña de maravilla para quien lo desee. Para una comida más completa, sírvela junto a unas verduras a la plancha o un pollo asado ligero. Un último chorrito de aceite de oliva virgen sobre el plato antes de servir realza notablemente el sabor.

Conservación y preparación con antelación

La pasta está mejor recién mezclada con la salsa, pero si sobra, guárdala en un recipiente hermético en la nevera, dos días como mucho. Al recalentar añade un chorrito de agua o una cucharada del agua de cocción que reservaste, porque en frío la salsa se seca y la pasta se apelmaza. Caliéntala a fuego suave en una sartén removiendo, no en el microondas a plena potencia, que reseca los bordes. La salsa sola, en cambio, se conserva y se congela muy bien: prepara doble cantidad, congélala en porciones pequeñas y luego cuece pasta fresca cuando la necesites.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa al dente?

Significa que la pasta está cocida pero conserva una ligera firmeza al morderla: la textura que más les gusta a los italianos.

¿Cómo hago la salsa más sabrosa?

Añade una cucharada de concentrado de tomate o un trozo de mantequilla al final, o un poco de nata.

¿Se puede añadir carne o pollo?

Sí, añade carne picada o trozos de pollo dorados a la salsa para convertirla en un plato más contundente.

¿Por qué mi salsa sabe amarga?

Casi siempre porque el ajo se quemó a fuego fuerte. Sofríelo despacio hasta que apenas se dore; si se ha ennegrecido, conviene empezar de nuevo.

¿Para qué sirve el agua de cocción de la pasta?

El almidón que contiene ayuda a que la salsa se adhiera a la pasta y le da una textura ligada y sedosa, en lugar de resbalar por encima.

¿Puedo preparar el plato con antelación para invitados?

Prepara la salsa el día anterior y guárdala en la nevera; luego cuece los espaguetis y mézclalos con la salsa caliente justo antes de servir para que queden recién hechos.

Foto: Wikimedia Commons — CC BY-SA

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